60 meses han pasado desde que las ciudades fueron testigos, en el inicio de una candente primavera, del estallido social chileno en todas sus formas, que incluyó tanto las movilizaciones participativas y masivas, como también la expresión de la violencia en el espacio público.
Lamentablemente, la consigna de aquel momento “¡Vamos a quemarlo todo!” fue, en muchos casos, una práctica fatal que afectó importantes bienes patrimoniales y públicos. Todo ello cuando, de manera paralela, estábamos buscando un cambio hacia una reestructuración del modelo político, económico y simbólico cultural.
Un ejemplo de esta destrucción permanente de los espacios públicos está grabado en una de las obras de arte cinético más grandes de América Latina. En 1970 el Colectivo de arte chileno Taller de Diseño Integrado realiza una de sus obras emblemáticas, el mural cinético del Paso Bajo Nivel Santa Lucía, hito de la ciudad de Santiago de Chile, el cual actualmente se encuentra un estado que da vergüenza nacional e internacional. Aunque en 2019 el Consejo de Monumentos Nacionales dio luz verde a su declaratoria, está quedó en espera de la firma de la Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio durante dos años más. Finalmente, con fecha 25 de julio de 2021, la declaratoria como Monumento Nacional en la Categoría de Monumento Histórico fue publicada en el Diario Oficial.
Así como está valiosa obra artística está relegada al olvido, pareciera que hoy en día también se nos ha olvidado el significado de la frase “el arte es un motor social de un cambio profundo”, manifestada por esos días por LasTesis, colectivo creador de la performance “Un violador en tu camino”. En medio de la crisis social y política, está agrupación no sólo interpelo el patriarcado y todas sus expresiones, sino que con sus sonidos y voces cruzó fronteras hacia un nuevo paradigma de ordenamiento social. Este fue una muestra de como las tensiones sociales pueden dejar testimonio a través del arte.
Si embargo, revisando los femicidios consumados en Chile, vemos que el año 2019 llegaron a 46, junto con 109 femicidios frustrados. 5 años después del Estallido, en tanto, los homicidios consumados sumaron 42 y 151 los frustrados. Este 2024 a la fecha hemos sufrido el asesinato de 31 mujeres y 229 han sido afectadas por ataques que no han terminado en la muerte.
Al parecer, en este ámbito de los derechos humanos estamos estancados; queremos construir algo distinto desde el relato social, pero a la vez estamos destruyendo el patrimonio cultural más importante de nuestro país, que es la vida de las personas y su hábitat.
Foto: By Carlos Figueroa – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=83296406