Patrimonio 2021, al rescate del origen

El inicio de un nuevo año siempre nos recuerda nuestros objetivos o metas personales, profesionales, familiares o comunitarias.  Sin embargo, quizá el máximo desafio en todo el mundo, incluido nuestro país, es que concluya la pandemia que nos trajo el 2020 y que nos heredó para buena parte de 2021.

La experiencia de la pandemia, con largas, tediosas para algunos y creativas para otros y, a veces, angustiantes cuarentenas signadas por la incertidumbre del mañana cercano, nos ha retrotraído hacia nuestro interior, tanto desde el punto físico (a nuestros hogares) como síquico, con el redescubrimiento de intereses y habilidades dormidas entre el ajetreo del diario vivir.

Este rescate de lo esencial también se vivió a nivel patrimonial. Como un adelanto, meses antes a la plena pandemia, la Unesco reconoció, como patrimonio mundial de la humanidad, 29 nuevos sitios. Entre el listado fueron escogidos varios lugares relacionados con el rescate de la biodiversidad, como los Bosques de Hyrcanian en Irán, Paraty e Ilha Grande en Brasil o el Parque Nacional de Vatnajökull en Islandia, dando cuenta de la relevancia de este tema, visibilizado aún más durante la crisis sanitaria.

Así como el reconocimiento de estos sitios nos hizo un llamado a tomar conciencia respecto del cuidado de la biodiversidad y del lugar que habitamos, la pandemia nos llevó a resignificar el sentido del bienestar, especialmente del lugar geográfico que cada uno de nosotros ocupa y que en este último año adquirió más sentido que nunca.

Llama la atención también que la Unesco también incluyera en este listado a lugares funerarios, espacios conectados con la ritualidad y nuestro origen, como los Túmulos de Dilmun en A’ali en Barhrien, los Túmulos Funerarios en Japón y el Llano de Tinajas en Laos. Hubo otros sitios como el Observatorio Británico Jodrell Bank que nos llevó a mirar el infinito del universo, o el “seowon” o academias neoconfucianas de la República Corea, que nos invitaron a reflexionar sobre el cultivo de mente y cuerpo.

Así, entre los 29 nuevos sitios patrimonio de la humanidad es posible distinguir lugares de origen, transición y creación, y de destino, donde yace la memoria y la historia, evidenciando el ciclo de la vida.

“La vida es el origen, es el camino y el destino” dice la escritora Lila Prema en el cuento “El Arcoiris de la Vida”, del libro “Reconexión Interior”. Al igual que en esta frase, 2020 nos obligó a replantear nuestro destino, a volver al origen, y a reinventarnos de las más diversas formas, reconstruyendo nuestra cultura de la cotidianidad y las formas de aprendizaje. Y el patrimonio es un espejo de esta co-creación del ciclo vital.

Cultura y Tendencias

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